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Día Internacional del Trabajador

Día Internacional del Trabajador

01/05/2014

MANIFIESTO DEL 1 DE MAYO:

Trabajo sí, derechos también

Cataluña está inmersa en una profunda crisis socioeconómica que se está ensañando especialmente con los trabajadores más vulnerables.

Los culpables del drama laboral en el que estamos inmersos tienen nombres y apellidos, y han ocupado puestos de responsabilidad en las principales instituciones de gobierno y consejos de administración de empresas y entidades bancarias.

Los gobernantes han hecho pagar los excesos y los despropósitos de la gestión política a la ciudadanía con medidas que han socavado el poder adquisitivo de los trabajadores -como la reforma laboral del Gobierno de España- a la vez que los han situado en una posición de indefensión ante la voracidad de empresas multinacionales despiadadas y ávidas de beneficios económicos a cualquier precio.

Algunas de estas empresas, valiéndose del pretexto de la crisis económica, apelan a una supuesta competitividad para bajar sueldos y aplicar ERE a pesar de cerrar el ejercicio económico con beneficios, y abaratar costes llevando la producción a países permisivos con la explotación infantil donde tampoco hay marcos legales que protejan el medio ambiente ni los derechos de los trabajadores, muchos de los cuales desarrollan su trabajo en régimen de semiesclavitud.

La crisis económica no puede servir de excusa para crear una sociedad de hombres y mujeres esclavos. Tan importante es generar ocupación como garantizar que los puestos de trabajo que se crean cumplen unos estándares cualitativos, porque tener trabajo hoy en día no es sinónimo de tener una vida digna o de estar excluido de la pobreza. La contratación ha experimentado una precarización que ha adoptado la forma de contratos parciales y temporales y salarios con los cuales no se puede acceder a una vivienda digna o incluso llegar a fin de mes.

No es suficiente con crear ocupación; el trabajo tiene que contar con derechos laborales y estar recompensado con un sueldo digno. Esta es la expresión de una sociedad avanzada que pone en valor la contribución de los propios ciudadanos al bien común.

La creación de puestos de trabajo, pues, no puede ser un cheque en blanco. Por eso Cataluña tiene que rechazar propuestas como el proyecto abortado de Eurovegas o el de Barcelona World, que nos los presentan como soluciones de urgencia a la crisis pero en realidad agudizan la precarización laboral, fomentan la creación de puestos de trabajo sin valor añadido y perpetúan un modelo económico dependiente del exterior. Cataluña y el conjunto de España deben diversificar la economía para contar con unas finanzas emancipadas y equilibrar los flujos laborales destruidos en la construcción y la industria que hoy se sobreconcentran en el sector servicios. La crisis tiene que ser una oportunidad para dejar atrás los vicios del pasado y no repetir errores en el futuro.

Cataluña puede y debe abanderar una recuperación económica que permita asentar las bases de un nuevo modelo productivo que saque provecho del potencial de los jóvenes cualificados formados en nuestra casa que se acaban marchando para enriquecer las economías y las sociedades de otros países con el conocimiento y las aptitudes que atesoran.

El paro juvenil castiga ya el 55,48% de este colectivo en el conjunto de España, y la incapacidad de los gobernantes para hacer frente a la alarmante situación ha devastado la ilusión de los más jóvenes para forjarse un futuro en nuestro país y en muchos casos los ha empujado a un exilio forzoso lejos de la tierra que han heredado de manos de sus padres.

La lacra de la fuga de cerebros es un ruinoso negocio para España que no sólo supone una descapitalización humana cualitativa, sino que también pone en peligro el relevo generacional porque provoca un desequilibrio poblacional entre los jóvenes y el conjunto de gente de edad avanzada.

Sólo si los jóvenes tienen acceso a un puesto de trabajo estable tendrán la oportunidad de emanciparse y acceder a un hogar, donde podrán formar una familia con el número de hijos que estimen oportuno.

Por este mismo motivo la creación de ocupación merece incentivos y facilidades. Es inaplazable reducir la fiscalidad a las pymes –verdadero motor económico de Cataluña- para poder crear puestos de trabajo. El alza del IVA ha lastrado el consumo interno en plena crisis, y el alto precio de la factura energética que tienen que afrontar los autónomos –de las más altas de Europa- junto con el laberinto burocrático para poner en marcha un negocio representan trabas a la creación de riqueza y a la iniciativa emprendedora.

Incentivos y no obstáculos es lo que necesitan los trabajadores con la formación más básica. Lejos de penalizarlos con bajadas de sueldos como se ha apuntado desde algunos círculos, lo que se tiene que hacer es dotarlos de mecanismos de formación que sirvan de ascensor social. Son ellos precisamente quienes tienen que afrontar las estrecheces de la crisis económica con menos recursos, y quienes deben competir con los inmigrantes por puestos de trabajo precarios con sueldos a la baja.

Los datos de paro revelados por las encuestas de población activa de los últimos años invitan a pensar que la desocupación se ha instalado en Cataluña en particular, y en España en general, como un mal endémico. El número de personas en situación de paro de larga duración representa un 60% del total de desempleados, y la tasa de paro lleva 4 años por encima de la escandalosa cifra del 20%.

No podemos aceptar el paro como un mal crónico. Esta es una situación anómala que amenaza con abocar a un número creciente de familias a una situación de carestía que acabará por socializar la pobreza y abrir una brecha irreparable entre aquellos bienestantes y los colectivos con recursos más limitados.

Resulta innegociable aplicar el principio de preferencia del trabajador local a la hora de optar a un puesto de trabajo vacante. Este continúa siendo nuestro ineludible compromiso: Primer els de casa.

El pueblo catalán es un pueblo trabajador que ha sabido construir una Cataluña próspera, secuestrada hoy a manos de pésimos gobernantes.

Queremos que Cataluña vuelva a ser verdaderamente rica y plena, que recupere su brillantez para mostrar el camino de la recuperación y se convierta de nuevo en un referente para el resto de España.

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