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Observatorio del Islam

diaridetarragona.com, 15/03/2017; Musulmanas de Tarragona:

diaridetarragona.com, 15/03/2017; Musulmanas de Tarragona: "Tenemos derecho a trabajar con velo"

04/04/2017

Defienden el uso del pañuelo en empresas después de que la UE avale prohibirlo: 'Hay chicas que han rechazado un trabajo porque les pedían no llevar velo'

http://www.diaridetarragona.com/tarragona/83428/musulmanas-de-tarragona-tenemos-derecho-a-trabajar-con-velo

RAÚL COSANO Màriam El Khayat es pedagoga por la URV y estudia un máster en antropología urbana. Ella, que llegó a Tarragona desde Marruecos con dos años, lleva velo, tanto en clase como en los trabajos que ha tenido. «La sentencia del tribunal me parece un ataque a la libertad de la mujer, que queda coartada», asume ella.

Nassira El Morabit, estudiante de periodismo, también se revuelve con la resolución del Tribunal de Justicia de la Unión Europea que avala a las empresas a prohibir el velo en el entorno laboral: «Nos olvidamos de que la libertad religiosa es un derecho y de que manifestarla también. La sociedad es muy prejuiciosa».

Ella, que también recaló aquí de pequeña, a los tres años de la mano de su familia, luce la prenda de marras: «Hay muchas personas que llevan velo por obligación, pero otras no, sino que lo portan por una convencimiento, por religión o por cultura».

‘No se puede imponer’

Ellas, ejemplos de una primera generación de hijos de inmigrantes en Tarragona que llega a la universidad, abogan por la libertad femenina por encima de todo. «Hay gente que se escuda en la libertad de la mujer, en que llevar velo es una muestra de sumisión. Está en contra y lucha para que nadie lo lleve. Eso también es imponer», cuenta Hakima Abdoun, estudiante de trabajo social.

Ella no lleva velo («pero sí lo respeto», concreta), aunque las tres chicas se oponen con firmeza a la sentencia de la máxima instancia judicial comunitaria.

El texto abre la puerta a que las compañías puedan vetar el velo islámico en el lugar de trabajo, siempre que las normas internas de indumentaria afecten a cualquier símbolo religioso, filosófico o político y no sólo a personas de una confesión concreta.

Por primera vez la justicia europea aborda un litigio sobre el uso del velo por parte de mujeres musulmanas, en una sentencia que puede sentar jurisprudencia a favor del veto del uso del pañuelo en las empresas.

Las tres universitarias de Tarragona plantean algunos ejemplos: «¿Y las empresas que obligan a la mujer a ir con tacones o que te obligan a maquillar? ¿No se habla de eso? Por desgracia estos debates dividen mucho a la sociedad, se fragmenta porque te obligan a posicionarte».

Ellas se han enfrentado a la exclusión, en ocasiones a través de algunos comentarios xenófobos o de racismo sutil y de baja intensidad. «A veces notas esas cosas simplemente en un gesto o en una mirada», concede Nassira.

Aunque de otra manera, el caso laboral de Bélgica que ha desembocado en la sentencia europea también se ha dado aquí. El pañuelo es, a menudo, el objeto que provoca las mayores afrentas.

«Conozco a chicas que quieren llevar velo pero no lo hacen por miedo al rechazo», reconoce Hakima. «Hay chicas que han ido a una entrevista y les han dicho: ‘Si no te quitas el velo no te contratamos’. Y se lo han quitado. O ellas han decidido no quitárselo y quedarse sin ese empleo», cuenta Màriam El Khayat. «Por desgracia sucede mucho. Y viene dado por la situación económica. El que contrata juega con eso, presionando», indica Nassira.

Para ellas es cuestión de normalización y de cambiar la mentalidad. «El Islam ya no es una religión extranjera, está aquí, en esta sociedad. Vivimos en una sociedad multicultural y multireligiosa. Nosotros mismos tenemos que destruir las barreras, y sentirnos parte de esta sociedad. Cuando hay alguien racista, el problema es de otro. Yo no tengo por qué sentirme atacada», cuenta Màriam, que recalca: «No quiero caer en el victimismo, porque eso también es un error».

‘Llevar velo no perjudica’

No sólo el colectivo femenino se opone al dictamen de la UE:«La sentencia europea es excesiva. No sé en qué perjudica a un puesto de trabajo llevar velo. No perturba en nada. La mujer va con la cara descubierta. Estamos hablando de libertad de pensamiento y de confesión. Podría abrir una vía de discriminación el hecho de no poder acceder a un trabajo por llevar pañuelo», admite Hilal Tarkou, abogado y presidente de la asociación de Reus Watani, una entidad por la convivencia y el desarrollo. Vuelve Hilal Tarkou: «El tribunal no sabe de la importancia del velo para determinadas personas. Hay mujeres con pañuelo y pilotando aviones o en otros trabajos de gran exigencia, y no pasa nada».

Pedro Cano, un tarraconense converso, también se muestra en contra de lo que se ha dictado desde Luxemburgo. Su mujer, Halima, ha llevado siempre velo, también cuando trabajaba. «Lo importante es que sea una persona trabajadora y honrada. No importa cómo vista», explica Pedro Cano, que también es Abdelkarim desde su conversión al Islam.

La norma se cambió a propósito

La corte continental ha solventado así una consulta del Tribunal de Casación de Bélgica ante el caso de una mujer que fue despedida por no respetar la norma interna de su empresa, que prohibía lucir prendas de tipo religioso para mantener la «neutralidad» de cara a los clientes.

La demandante, Samira Achbita, fue contratada en 2003 como recepcionista por la compañía GS4, que presta servicios para el sector público y privado.

En abril de 2006, Achbita informó a la empresa de su intención de lucir pañuelo islámico en el trabajo. La firma respondió que no toleraría el uso de tal prenda porque «ostentar signos políticos, filosóficos o religiosos era contrario a la neutralidad que la empresa había impuesto para seguir en las relaciones con sus clientes», recordó la corte.

Tras un periodo de baja por enfermedad, la empleada se reincorporó a su actividad laboral el 15 de mayo de ese año y anunció que lo haría cubierta con el pañuelo islámico. La empresa reaccionó modificando el reglamento interno para prohibir expresamente ese atuendo.

«Se prohíbe a los trabajadores llevar signos visibles de sus convicciones políticas, filosóficas o religiosas u observar cualquier rito derivado de éstas en el lugar de trabajo», señalaba la norma de GS4, que Achbita decidió incumplir.

La exempleada recurrió su despido a la justicia belga, que trasladó la cuestión al TJUE para aclarara si el despido vulneraba el «principio de igualdad», que no permite ningún tipo de discriminación basada, entre otros, en motivos religiosos.

La corte con sede en Luxemburgo entiende que la norma de la empresa «trata por igual a todos los trabajadores ya que les impone, «de forma general e indiferenciada, una neutralidad indumentaria» y «no establece una diferencia de trato basada directamente en la religión».

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