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Observatorio del Islam

lavanguardia.com, 02/06/2017; Con los yihadistas arrinconados, Mosul vive su primer Ramadán sin latigazos

lavanguardia.com, 02/06/2017; Con los yihadistas arrinconados, Mosul vive su primer Ramadán sin latigazos

19/06/2017

A quienes no guardaran el ayuno, les propinaban 30 latigazos y les imponían multas. No obstante, aún sin la amenaza del látigo, la población de Mosul sigue guardando el ayuno y la mayoría de los restaurantes cierra durante las horas diurnas.

http://www.lavanguardia.com/vida/20170602/423137731425/con-los-yihadistas-arrinconados-mosul-vive-su-primer-ramadan-sin-latigazos.html

YÁSSER YUNES/EFE | MOSSUL (IRAQ) Los habitantes de la ciudad iraquí de Mosul celebran su primer Ramadán sin padecer los latigazos con los que, en los últimos tres años, el grupo yihadista Estado Islámico (EI), castigaba a todo el que incumpliera el ayuno.

A pesar de la escasez de servicios básicos -no hay agua corriente o luz-, la libertad se ha convertido en el bien más preciado para los iraquíes que residen en el que fue el feudo más importante de los extremistas en Irak, señala a Efe un habitante de Mosul, Mohamed Naguib al Naemi.

Este vecino de la zona este de la ciudad recuerda que los yihadistas aplicaban "medidas arbitrarias", prohibían a las mujeres salir de sus viviendas y, a quienes no guardaran el ayuno, les propinaban 30 latigazos y les imponían multas de hasta 21 dólares.

Los castigos físicos eran impuestos frente a los mercados, para que sirvieran de ejemplo y así la población cumpliera a rajatabla la prohibición de fumar, comer o beber agua en las horas diurnas, sin importar que los termómetros superen con holgura los 40 grados.

La "hisba", el cuerpo parapolicial del EI, vigilaba en todo momento los mercados y las calles en busca de pecadores, recuerdan los habitantes de esta ciudad, la segunda mayor de Irak.

Los yihadistas también prohibieron cualquier tipo de festejo o que los jóvenes fuesen a las cafeterías, una tradición durante el ramadán.

Suprimieron además el Salat al Tarawi, una oración voluntaria en la noches del mes sagrado, pues la consideran como un invento que no sigue la doctrina, aunque sí obligaban a la población a cumplir a rajatabla los cinco rezos diarios obligatorios.

La carestía económica resultado de la ocupación yihadista se encargó de cercenar otras tradiciones de esta región del norte de Irak, como la elaboración de dulces y pastas y otros platos típicos.

Este año, con el EI arrinconado por el Ejército y la policía en los barrios del centro de Mosul, la mayoría de la ciudad volvió a celebrar los festejos del mes más importante para los musulmanes.

Las tiendas volvieron a colocar los carteles con suras del corán y palabras que felicitan la llegada del mes y las decoraciones de vivos colores que durante la época del EI también estaban prohibidas.

No obstante, aún sin la amenaza del látigo, la población de Mosul sigue guardando el ayuno y la mayoría de los restaurantes cierra durante las horas diurnas, excepto unos pocos que tienen permiso de apertura y colocan una cortina en la puerta para que los viandantes no vean el interior.

A pocos metros de su hogar, Amar Saleh, dueño de una tienda de bebidas y dulces, indica a Efe que la compra y la venta ha aumentado este año respecto al anterior.

Aunque "los habitantes de los barrios liberados siguen viviendo en la pobreza y bebiendo el agua contaminada de los pozos", agradecen a Dios por la caída del EI, según Saleh.

Sin el EI, las mujeres también han podido volver a la calle y a mostrar el rostro en público.

Una mujer llamada Azraa Um Yasem habló con Efe tras deshacerse del "niqab", el velo que cubre toda la cara y que le obligaban a vestir los extremistas.

"No hay punto de comparación entre lo que estamos viviendo ahora y las torturas que hemos sufrido por parte de los terroristas", asegura desde su hogar en el barrio de Mosul al Yadida.

Um Yasem rememora cómo no podía salir de su casa sin estar acompañada de un varón y cómo se tenían que poner el "niqab" y hasta guantes negros para cubrir las manos.

"Tenía que vestirme con un vestido largo y que no tuviese nada de transparencias para que no se me viera nada", recuerda.

El EI todavía resiste en el centro de Mosul, por lo que los peligros siguen presentes para los barrios liberados, donde todavía de vez en cuando caen morteros lanzados de forma aleatoria contra los civiles.

Un oficial de las Fuerzas Antiterroristas, Asir al Jusein, explicó a Efe que se han desplegado efectivos en las entradas y salidas de los barrios liberados para proteger a los civiles y evitar atentados durante el ramadán.

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