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gaceta.es, 27/12/2017; La Policía califica cuatro barrios españoles como ‘no go zones’

gaceta.es, 27/12/2017; La Policía califica cuatro barrios españoles como ‘no go zones’

30/12/2017

No es una cosa de Francia, Bélgica o Inglaterra. Las “no go zones” están en España y preocupan mucho a la Policía

https://gaceta.es/espana/la-policia-califica-cuatro-barrios-espanoles-no-go-zones-20171227-0629/

JUAN E. PFLÜGER Desde que se descontroló la inmigración en Europa, son muchos los barrios junto a grandes ciudades en los que es peligroso para un europeo dejarse ver. Ciudades como Londres, París, Bruselas,… tienen barrios en los que ya hay una mayoría de población islámica y rigen sus propias normas emanadas de la Sharia o Ley Islámica. Hasta ahora, parecía que esto no estaba ocurriendo en España. Pero las cosas llevan un tiempo cambiando y, entre los agentes de las diferentes policías españoles, ya hablan de la existencia de, al menos, cuatro zonas claramente controladas por la comunidad musulmana más radical.

En esas zonas, los no musulmanes son expulasados, las mujeres deben andar tapadas, no existen comercios de comestibles que no cumplan el precepto halal y los niños son educados fuera del sistema escolar que rige en nuestro país. Además, la actuación de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad son casi inexistentes por la imposibilidad de desarrollar operaciones que en otras zonas de nuestro territorio nacional son normales.

Los dos primeros lugares en los que se implantó el territorio “no go zone” furon en las ciudades de Ceuta y Melilla. Allí se encuentran las barriadas de “El Príncipe” y la “Cañada de la Muerte”. Lugares prohibidos a la Policía, pero también a quien no sea identificado como musulmán.

La Cañada de Hidum, conocida como la “Cañada de la Muerte” en Melilla, es una barriada que empezó a gestarse a mediados de los años ochenta con la acumulación de musulmanes. “Entonces facilitaba la convivencia”, asegura a La Gaceta un agente de la Policía Nacional destinado en esa ciudad española del norte de África. “Eran pocos y, al estar concentrados se les podía controlar”, afirma. Pero también explica como esa permisividad que se vivió en Hidum les llevó a que cada vez se desplazaran más musulmanes, muchos de ellos entraron ilegalmente desde Marruecos y, a día de hoy, son un gueto cerrado en el que no pueden entrar no musulmanes, o si entran “corren un grave peligro”.

Algo similar ocurre en la barriada de “El Príncipe”, en Ceuta. Allí hace ya años que las actuaciones de la Policía Municipal se realizan con mucho desplazamiento de agentes y suelen estar protagonizadas por Unidades de Intervención Policial o por el Grupo de Operaciones de la Policía Nacional. El control de estas zonas es ejercido directamente por imanes, líderes de la comunidad religiosa que son a la vez los que imparten la justicia en las zonas. Las fuentes policiales consultadas explican que estos barrios están fuera del control de las autoridades españoles “porque se les ha permitido crecer sin poner freno a una deriva integrista que era clara desde hace por lo menos una década”.

Pero las “no go zones” españolas no se encuentran solamente en las ciudades de Ceuta y Melilla. Existen dos en las proximidades de Madrid y Barcelona. En Madrid se encuentra en la Cañada Real Galiana, en el conocido como sector VI, donde las 150 familias que lo habitan -según el censo, aunque seguro que son más a juzgar por miembros de la Policía Municipal consultados por este diario- son musulmanes con un alto grado de radicalización. El sector VI funciona como un pueblo islámico a media hora del centro de Madrid.

Esa zona de la Cañada Real fue poblandose por musulmanes hace quince años. Ahora no queda ni un solo habitante que no profese esa religión. El último español, de etnia gitana, tuvo que marcharse hace dos años ante la imposibilidad de convivir con sus vecinos. Allí, las autoridades religiosos dictan las normas y solamente existen dos comercios, ambos halal. La radicalización de esa zona preocupa mucho tanto en la Comunidad de Madrid como en el Ayuntamiento.

No es para menos, fuentes policiales han asegurado a La Gaceta que muchos de los detenidos por su vinculación con el yihadismo en España han pasado por el Sector VI de la Cañada o mantienen allí importantes contactos. Desde hace dos meses existe un acuerdo entre Ayuntamiento de Madrid y Comunidad para proceder al desalojo de esa zona de la barriada y su reasentamiento en varios puntos. Se pretende separar a las familias radicalizadas para evitar que sigan funcionando como un gueto en el que se prohibe el paso de no musulmanes.

Allí rigen las tradiciones y las normas islámicas, especialmente en lo que se refiere a las mujeres. La mayoría de las niñas padecen la ablación -mutilación genital femenina-,también son frecuentes los matrimonios concertados, incluso a edades tempranas por debajo de la edad legal -con 13 y 14 años- y se impone la vestimenta femenina islámica con las mujeres paseando con todo su cuerpo tapado.

Ahora, las administraciones públicas han desarrollado un plan de realojamiento para evitar que siga creciendo ese núcleo de integrismo. “No lo dirán públicamente”, asegura un agente de la Policía Nacional a este periódico, “lo están camuflando dentro de los planes para evitar la exclusión social”, pero la realidad es que los 18 millones de euros que se van a gastar Ayuntamiento y Comunidad de Madrid en poner fin a ese núcleo de islamismo en los próximos dos años, solo buscan la dispersión de los elementos radicalizados.

En Cataluña la situación es “grave”, según las fuentes consultadas dentro de la Policía Nacional. En primer lugar, porque son muchas las zonas que corren el riesgo de acabar como las anteriormente explicadas; y en segundo lugar porque “la falta de información de los Mossos nos hace que no podamos valorar con la misma fiabilidad la situación que se vive en esa zona de España”.

Allí existen varias áreas donde se aprecia radicalismo, pero especialmente hay dos que preocupan a la Policía. En Santa Coloma de Gramanet hay barrios que están controlados por el islam más radicalizado, pero no son propiamente “no go zones”, al existir presencia policial, aunque no suficiente como para parar costumbres impuestas que chocan con “nuestra legalidad”.

Donde afirman que empieza a haber un problema serio es en el barrio de “La Mina”, en Sant Adriá del Besos, en el límite con el término de Barcelona. Esa barriada fue levantada a finales de los años sesenta para combatir el chabolismo, pero durante los años ochenta fue ocupada por población de etnia gitana. En los últimos años, una parte importante de las casi tres mil viviendas que existen han sido ocupadas por población islámica y hay “tres bloques” en los que la presencia es exclusivamente musulmana. Son unas cien familias que han formado un gueto, “han logrado desalojar a la población gitana” y están implantando sus normas y costumbres. Allí “no entran los Mossos ni la policía local y es una pequeña no go zone”, aseguran fuentes policiales.

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